ENTRENADOR OKMAS Alejandro Guillen

El consejo de Alejandro, entrenador de OKMAS: “La verdad que nadie te contó sobre cómo perder grasa”

LA VERDAD QUE NADIE TE CONTÓ SOBRE CÓMO PERDER GRASA.

En este post hablaremos sobre los falsos mitos sobre la pérdida de grasa que se han extendido a lo largo de los tiempos debido a múltiples motivos (programas de televisión,  anuncios de productos de entrenamiento, existencia de profesionales no especialistas o incluso la propia familia) y que han causado problemas de salud, tiempo y dinero de las personas que intentaban conseguir este objetivo. Para ello, expondremos las creencias que rodean este gran ansiado objetivo (Miñarro, 2002):

  1. “Entrenador, ponme a sudar que tengo que adelgazar”.

La sudoración es el principal mecanismo termorregulador del cuerpo y muchas personas tienen la creencia de que sudar provoca pérdida de grasa. Por ello usan prendas impermeables como plásticos sobre la piel, fajas o una vestimenta muy gruesa para favorecer la sudoración y cuyo objetivo es perder una gran cantidad de líquido aumentando la temperatura corporal para que la grasa se “disuelva” por arte de magia. Una vez finalizado el entrenamiento es el momento de mirarnos al espejo y la primera impresión, atención, es que hemos perdido mucha grasa. Esto es un error muy común ya que esta falsa impresión (Rodríguez, 1995) no es más que la deshidratación de nuestro cuerpo. Además, motivados por esta falsa apariencia nos pesaremos para sentirnos mejor y comprobaremos que hemos bajado de peso. Esta bajada de peso se produce debido a la reducción de líquidos corporales debido a su uso en los procesos fisiológicos producidos con la práctica de actividad física. Por tanto, realizar ejercicio físico con ropa deportiva que ocasione una alta sudoración, entrenar a horas de máximo calor o utilizar la sauna, son prácticas totalmente erróneas y no sirven para perder grasa.

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  1. “Vamos a hacer abdominales para perder esta tripa”.

Ver a personas realizando ejercicios concretos para bajar el volumen o la grasa de cintura, glúteos o muslos es una realidad. Esto se debe a una creencia de que la realización de ejercicios específicos provoca una pérdida de grasa en ese punto en concreto. Cuando realizamos un entrenamiento con el objetivo de hipertrofia, las fibras tienden a presionar la parte subdérmica de la piel provocando esa falsa impresión de que hemos perdido grasa tras el ejercicio como puede ser un simple ejercicio de prensa de piernas o incluso los famosos ejercicios de abdominales Crunch los que no tienen tanta activación de la musculatura core como la plancha frontal.

Científicamente no está comprobado, debido a la escasa evidencia científica o a la negación de la misma (Ramírez-Campillo et al., 2013; Scotto, Guerra, Orlandi, Bazzucchi, & Sacchetti, 2017; Stallknecht, Dela, & Helge, 2007; Vispute, Smith, LeCheminant, & Hurley, 2011) que se puede perder la grasa localizada o local con ejercicios específicos.

 

  1. “No hago ejercicio porque me da hambre”.

Muchas personas tras realizar ejercicio físico contrarrestan la pérdida de calorías con una ingesta excesiva de comida. El hambre depende, entre otros factores, de la intensidad del ejercicio, del tiempo que dura y del tipo de ejercicio. Ponemos algunos ejemplos (Gómez, Gálvez, Fernández-marcote, Tárraga, & Marcos, 2017):

  • Caminar durante 60 minutos a una intensidad moderada y a 5.5 km/h puede reducir el apetito tanto en hombres como en mujeres (Farah, Brunstrom, & Gill, 2012).
  • La ingesta de comida es menor tras el ejercicio a intensidad elevada (75% VO2MAX) que cuando se realiza a intensidad moderada (45% VO2MAX) en adolescentes obesos (Thivel et al., 2012) y llegando este efecto a las 24h.
  • El ejercicio por intervalos de alta intensidad (HIT) provoca menor ingesta de comidas frente al ejercicio continuo y de moderada intensidad en hombres obesos sedentarios (Holmstrup, Fairchild, Keslacy, Weinstock, & Kanaley, 2013; Rosenkilde et al., 2013; Sim, Wallman, Fairchild, & Guelfi, 2014).

Estos resultados van en concordancia con investigaciones recientes (Deighton, Zahra, & Stensel, 2012; Rosenkilde et al., 2013)donde se afirma que cuando se realiza ejercicio, existe una mayor saciedad/ satisfacción por la comida que cuando no se realiza.

  1. “Sigue entrenando con las pesas que poco a poco la grasa se irá transformando en músculo”.

Este mito es de los que más me gustan ya que existe la creencia de que cuanto más engordemos en nuestras vacaciones, más músculo podremos obtener después. Ambos tejidos están altamente especializados  y tienen funciones específicas. La fisiología de la pérdida de grasa es totalmente diferente a la ganancia de masa muscular. La grasa no se endurece para transformar toda su composición y convertirse en músculo. La grasa se utiliza para los procesos energéticos que se producen debido a la contracción, principalmente, de fibras musculares tipo 1 (fibras rojas o lentas). Lo que sí tenemos que saber es que mediante la ganancia de volumen de las fibras musculares provocaremos un aumento de la tasa metabólica basal. Esto viene a decir que las células de nuestros músculos necesitarán, entre otros nutrientes, un mayor uso de la grasa de reserva utilizándola para mantenerse en óptimas condiciones tanto en reposo como durante ejercicios físicos de intensidad moderada o en el periodo de recuperación del ejercicio.

Consejos y artículo de Alejandro Ruiz Guillén

Grado en Ciencias de la Actividad Física y Deporte por la UCA

Entrenador personal de OKMAS y WIEMSPRO (electro-estimulación)

ENTRENADOR OKMAS Alejandro Guillen

ENTRENADOR OKMAS Alejandro Guillen